Uno de nuestros órganos sensoriales que permite al cuerpo comunicarse con su entorno es el oído, el órgano de la audición. Está compuesto por tres partes: oído interno, medio y externo, y las partes distintas al pabellón auricular (pinna / auricle) se encuentran dentro del cráneo y no son visibles desde el exterior.
El pabellón auricular, con sus pliegues y formas estructurales, que recoge los sonidos del entorno, concentra las ondas sonoras, las convierte en la forma acústica más adecuada y las transmite al canal auditivo, y protege el oído medio e interno de sonidos repentinos, polvo y suciedad, es también muy importante desde el punto de vista estético además de las funciones que desempeña.
Los pabellones auriculares, que se encuentran en forma de protuberancia a ambos lados de la región de la cabeza, afectan directamente la apariencia del rostro. Que sean excesivamente grandes, pequeños o torcidos altera la simetría del rostro y crea una apariencia antiestética.
En condiciones normales, la distancia entre el borde exterior del lóbulo de la oreja y la cabeza es como máximo 2 cm, y el ángulo entre el pabellón auricular y la cabeza es como máximo 20° en mujeres y como máximo 25° en hombres. Las dimensiones del pabellón auricular generalmente son normales y proporcionales al tamaño del cráneo. Sin embargo, según las investigaciones, en 1 de cada 20 personas los valores de distancia y ángulo son mayores de lo que deberían ser.
El problema de que la oreja parezca desproporcionadamente grande en relación con el rostro como resultado de que la oreja se proyecte hacia adelante y/o hacia el lado debido a que el ángulo entre el pabellón auricular y la región de la cabeza es mayor de 20°/25° se denomina Orejas Prominentes. Las orejas prominentes son la deformidad más común relacionada con la oreja. El término “prominente” también se utiliza en diferentes culturas como “vela, cesta, taza, murciélago”. Puede verse en ambas orejas o en una sola oreja.
Las orejas prominentes son un problema congénito transmitido genéticamente. El 85% del desarrollo del oído se completa hasta los tres años y alcanza el tamaño que debe tener hasta los 15 años. Es decir, en niños de hasta tres años, las dimensiones del oído ya son grandes en relación con el cráneo. Por esta razón, también se encuentran casos que existen desde el nacimiento pero que no pueden ser detectados y que se vuelven evidentes posteriormente.
La anomalía anatómica que causa el problema de orejas prominentes y se transmite a través de los genes puede deberse a que la estructura cartilaginosa del oído tiene tejidos laxos, a que el ángulo entre el hueso detrás de la oreja y el pabellón auricular es mayor de 20°/25°, o a que los pliegues superiores del pabellón auricular no se forman completamente.
Hoy en día, como resultado de los avances en el campo de la medicina en paralelo con los desarrollos tecnológicos, el problema de las orejas prominentes puede resolverse con intervenciones muy simples. La intervención quirúrgica para ajustar el ángulo correcto de la oreja y/o dar forma al cartílago con el fin de resolver el problema de las orejas prominentes y obtener una apariencia normal se denomina Cirugía de Orejas Prominentes (Otoplastia).
En los recién nacidos, durante los primeros 3 días, dado que el nivel de estrógeno transmitido por la madre es muy alto, la estructura cartilaginosa tiene una estructura más flexible y moldeable. Si se detectan las orejas prominentes durante este período, el ángulo de la oreja puede ajustarse con cintas y alambres especialmente fabricados y el problema puede resolverse permanentemente en aproximadamente un mes. En niños que han pasado el período de intervención sin cirugía, si se detecta, la intervención en el rango de edad de 4-6 años, que es el período preescolar cuando el desarrollo del oído se ha completado en gran medida, ayuda al niño a liberarse de las orejas prominentes sin estar expuesto a presiones negativas de su entorno y sin causar un problema psicológico, y a crecer como un individuo sano y seguro de sí mismo.